Double Check

Sólo era una noche de verano más, había decidido marcharse hacia la casita de verano aprovechando que no había nadie en ella. Necesitaba algo de espacio y algo de aire. Corría fresco en aquel lugar, casi demasiado, intentaba aguzar el oído, pero al margen de los grillos no era capaz de captar ni un sonido más. El cielo estaba terriblemente despejado y la luna en cuarto menguante.

Estaba en aquella hamaca azul marino de lona, semi reclinado, lo justo para poder estar cómodo mientras daba vueltas a su móvil en la mano, jugando con él, siempre había sido uno de sus tics, hacerlo girar igual que hacía con los bolígrafos siempre que intentaba concentrarse. Su mente iba de un lado a otro, frenética, imágenes de todo tipo pasaban frente a sus ojos, la mayoría escenas de un pasado no muy lejano, era incapaz de hacerlas parar.

Pulsó un icono verde en el menú de su móvil, tenía un pequeño teléfono dentro, buscó en su lista de contactos a esa persona y empezó a escribir.

“No quiero más consejos, no más se te pasará y solo tienes que mantenerte a flote, no más después de la tormenta llegará la calma, no más la noche es más oscura justo antes del amanecer. No te das cuenta de que vivía atrapado pero feliz, como un Dédalo conformista y perdido en su propio laberinto. Escapé por ti, mis alas no eran de plumas y cera, sino de grandes eslabones de cadena, no me importa el esfuerzo ni el dolor, no me importó caer al mar. Ya viví dejándome llevar, ya me cansé de remar, perdí el miedo a los rayos y truenos. No te das cuenta, que pasé mis noches a la deriva hasta que mis  lágrimas hicieron crecer el mar, y no me importa, haberme hecho mayor a base de golpes y cicatrices, no me importa llevar mi alma y mi cuerpo marcadas para siempre por tu desidia y tu anhelo, no me importa ver en el espejo día a día estos, mis nuevos ojos de viejo. Remaría y remé, noches y días, deshidratado y frágil, pero bravo como un animal desbocado. Nada de esto importa ya, pues sólo buscaba tu luz, el maldito faro que me llevara de vuelta a tu orilla, un lugar donde volver a echar el ancla, un lugar donde instalarme y madurar. Pero estoy aquí, varado una vez más, náufrago que buscaba con tu cuerpo paliar mi sed cuando sal se volvieron tus aguas. Nada va a pasar, me repondré y seguiré mi camino o alguien me rescatará, pero maldita sea tu ausencia en esta noche clara y tibia como tu pecho, maldita tu sonrisa de niña y tu pelo alborotado, maldito tu recuerdo que me atormenta hasta quebrar el alba, noche tras noche. No quiero más consejos, dame tu paz o dame nada, muestra tu alma, enseña tu luz o vete una vez más, como hacías antes, dejándome el corazón en carne viva y el terror a la oscuridad, y a la noche que me hace pensar, recordar, que me obligan a soñar una vez más con tu faz tierna, tu gesto plácido, con tu helado adiós”.

Pulsó el botón de enviar, double check… y sólo el sonido de los grillos rompiendo la inmutable madrugada.

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Un pensamiento en “Double Check

  1. isharayar dice:

    Ya lo dije pero vuelvo a repetirlo: es usted un poeta, vecino.

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