Joey Knish

Buenas noches pasajeros:

Quizás os preguntéis a qué se debe el título de esta nueva entrada. Pues hoy os voy a hablar de calar a la gente. Soy relativamente joven, aunque mi edad se aproxime peligrosamente a esa cifra que comienza con un tres. He tenido experiencias dispares, pero en general de estas que empiezan con el muchachito noble conociendo a gente y terminan con el muchachito noble llorando en un rincón y solo.

He estado casi toda mi edad adulta compartiendo mis trayectos con alguien, prácticamente eligiéndolos juntos o incluso dejándome llevar por recorridos que no eran favorables para mi. Ahora, que estoy simplemente en mi estación, solo, me encuentro con personas desconocidas o casi, que me venden la posibilidad de hacer algunas rutas…

Knish es uno de los personajes de la película Rounders,  interpretado por John Turturro.  Es un tipo experimentado en el juego, que se gana la vida ganando a aficionados partidas fáciles de póker. Su característica primordial es que lleva toda la vida jugando, se da cuenta de todos los gestos, analiza cada detalle, ve cada trampa, pero no juega, simplemente quiere sacar la suficiente tajada para mantener a su familia sin trabajar.

Las rutas que me ofrecen pasan a veces por apoyar a la desconsolada emparejada cuyo amante bandido trata fatal, dando apoyo para renunciar a esa relación de la manera más apropiada, para luego no saber nada de la persona en unas  semanas hasta encontrarme con fotos de la pareja super feliz de vacaciones. En otras situaciones consisten en acabar siendo el caballero de brillante armadura que lleva a la chica ebria y emparejada en brazos a casa mientras alaba mi olor, mi fuerza o la dureza de mi cuerpo. Singular una en la que se me proponía echar carbón a la locomotora pero con cuidado porque el maquinista que la llevaría más tarde no sería yo…

Siempre quise contar con la “bondad” humana, aunque suene tópico, veo venir las cosas, pero con la mente fría intento humildemente creerme que la gente no actúa con un egoísmo cerril y un hedonismo infantil solo para satisfacerse de manera inmediata. Bien, veo que me equivoco.

Yo solo buscaba compañía de viaje, fuera del tipo que fuese. Alguien con quien poder estar en persona, enseñarle mi estación y charlar en el andén un rato, quien sabe, quizás subirnos juntos a dar una vuelta, para regresar más tarde y seguir con nuestros caminos distantes hasta que nos volviéramos a encontrar.

Comenté en el post anterior que me siento solo, soy como un personaje de tebeo de los que tenían la nube negra encima con rayitos y una pequeña tormenta; mientras para el resto del mundo hace sol y todo es maravilloso. Daría cualquier cosa porque alguien interpusiera un paraguas entre esa nube y yo, como ya ocurrió en anteriores ocasiones. Viviría feliz durante los días que eso durase, me entregaría otra vez al placer de ver el Sol y sentir el traqueteo de los trenes alejarse y llegar me inspiraría una sonrisa en lugar de anhelo y nostalgia. Sin embargo parece que esto no va a ocurrir, que los paraguas que aparecen llevan demasiada letra pequeña, que vienen con subterfugios y ganas de aprovecharse.

Llevo años sin jugar, renuncié a ello en mi último viaje, prometí tener siempre las cartas boca arriba y envidé a ciegas. Me intento recuperar como un idiota de aquella mala mano. Pero no se me daba mal y ahora los rivales son peces pequeños que creen que pueden dejarme pelado en la primera partida. Curioso que no sepan que siempre guardo un as en la manga.

Yo nunca quise esto…

“La vida es un juego del que nadie puede retirarse llevándose las ganancias” André Maurois